Analizamos la 1ª temporada de Luck

HBO vuelve a condenar al olvido a otra obra de arte


Todos tenemos claro que HBO es una marca de prestigio absoluto. Sus grandes obras la avalan de sobra y Los Soprano o The Wire son solo dos de los ejemplos más característicos entre brillanteces como Curb Your Enthusiam o la protagonizada por Ted Dawnson, Bored To Death (también cncelada para nuestra desgracia). No obstante,  no puedo dejar a un lado el rencor al escribir estas líneas, ya que una vez más nos encontramos con una nueva y desaprensiva cancelación de lo que prometía ser una magnífica serie. Y es que muchos todavía no podemos olvidar dolorosas pérdidas en las disputadas trincheras de la audiencia como Carnivále (una obra maestra cuyo alto presupuesto y bajas audiencias lastraron la serie a pesar de que en su época fue el piloto más visto de la HBO), Roma (aunque demos gracias que supieron dar un final cerrado a la serie) o posiblemente la más dolorosa entre ellas, Deadwood, una genialidad que los despiadados ejecutivos del canal por cable no se dignaron a cerrar ni tan siquiera con un final improvisado a pesar de los continuos rumores de que finalmente rodarían un capítulo doble para despedir  la serie por la puerta grande.

Otra que se ha ido por la salida trasera de HBO es Luck, la incursión televisiva de Michael Mann y Dustin Hoffman que pasamos a despedir como se merece tras el salto.


Realmente, para qué vamos a engañarnos. Con audiencias paupérrimas cercanas al medio millón de espectadores, Luck tenía pocos enteros para ganarse otra temporada y aún así lo hizo, ya que fue renovada antes de testar los pobrísimos datos de audiencia. Sin embargo, las presiones de la PETA tras las muertes accidentales del tres caballos durante el rodaje supusieron su defunción prematura o seguramente la excusa perfecta para deshacerse de una inversión poco lucrativa. Sea como fuere, la decisión como campaña de imagen es de una hipocresía atroz. Luck ha sido uno de los mayores homenajes que se le han podido hacer a estos pura sangres, por lo que escandalizarse por tales accidentes (siempre bajo la premisa de que se cumpliesen todas las directivas de seguridad) fortuitos supondría no ya solo el fin de Luck, sino también el fin de las carreras de caballos, o de cualquier actividad que involucre a dichos animales en la interacción con el hombre cuyo resultado pueda resultar fatal para ellos.


Pero vayamos a lo importante. Ya hace unos meses que Luck se estrenó como una de las series más prometedoras del año de la mano de nombres del calibre de David Milch (showrunner de Deadwood) y del director Michael Mann (Collateral y Heat. ¡Oh my God!) que realiza las labores de productor y de director para el episodio piloto.  El primer capítulo con el que nos topamos era un clásico para la HBO, un producto difícil de vender en un mercado tan comercial, hermética,  compleja y cuyo espectador necesita ir a galope episodio tras episodio para conseguir desenmarañar su mundo. Un punto de partida similar a series de la envergadura de The Wire, cuyo piloto es el de mayor exigencia que recuerdo. Luck posee su propio lenguaje (Rubicón y el concepto de conectar los puntos), y como tal hay que disponer de la paciencia necesaria para poder leerlo con fluidez, por ello, una análisis previo en forma de crítica al piloto resultaba tarea ardua y costosa ante el desconocimiento aún de lo que se estabamos contemplando.

La primera y única temporada de Luck (por cierto, magníficos títulos de crédito) no era más que el preludio antes del concierto, un punto de salida en el que se disponía a colocar las fichas en el tablero para la partida del siglo de forma parecida a como Boardwalk Empire jugó sus cartas iniciales, con una primera temporada donde los personajes robaron plano a la historia en sí. En Luck, Michael Mann dirigé uno de los mejores pilotos vistos en la televisión de nuestro siglo, donde se intenta sintetizar la atmósfera que rodea al hipódromo Santa Anita Park (las enrevesadas apuestas, los ala larga perdedores, las frustraciones de los Jockeys, representantes, criadores…) recreando  carreras como hasta la fecha jamás habíamos contemplado (magníficos planos aéreos) hasta los hilos de los titiriteros que manejan los negocios del juego.  Y es que, ¿Qué puede salir mal de un piloto si cuentas con actores del calibre de Dustin Hoffman o Nick Nolte?, ya la primera aparición de Hoffman como Ace Bernstein pone los pelos como escarpias ante la premonición de que estamos ante otro Tony Soprano o Al Swarenguen . Sin embargo, finaliza la temporada y sentimos que no hemos podido profundizar demasiado en el personaje y que nos quedamos sin saber con que clase de motherfucker nos habíamos topado. Posiblemente, el personaje de Ace era de zancada larga, de esos que se van engrandeciendo según descubres matices a lo largo de la temporadas. Algo similar ocurre con Nick Nolte, aunque en su caso ejerce un papel demasiado secundario que no transmite mucho interés hacia el espectador siempre expectante a que Ace y su fiel escudero interpretado por un brillante Dennis Farina (al que siempre disfruto en Snatch: Cerdos y Diamantes) vuelvan a chupar plano. Sin olvidar al siempre magistral Michael  Gambon como antítesis de Ace en un duelo que prometía ser legendario, como diría el colega Stinson.


Con Luck nos encontramos con una pregunta que las series de la HBO nos obligan a cuestionarnos en ocasiones: ¿Es necesario tragarse cinco horas sin que pase nada “relevante” para degustar un cierre de temporada espectacular (por cierto, dirigido fantásticamente por Mimi Leder, responsable de El Pacificador)? Seguramente, aquí tengamos respuestas para todos los gustos que argumenten que demasiada exigencia al espectador puede suponer una pedantería o una prueba al televidente alejándole de la sencillez de lo cotidiano. Yo, vista la calidad que siempre irradian estas obras, me inclino por la segunda respuesta no sin llegar también a afirmar que ambas son igualmente válidas para Luck, que en su pistoletazode salida demostró que estaba en forma como para disputar posiciones de podio entre caballos ganadores como The Shield, Breaking Bad o Los Soprano. Sin embargo, será una carrera que jamás lograremos ver terminar…

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9 COMENTARIOS:

Pablo de los Rios dijo...

Me ha gustado mucho el artículo, pero a riesgo de que me llameís "complantas" o "abrazalechugas", donde no puedo evitar discrepar es en lo de los caballos. Si estas rodando una serie, hay un accidente y muere uno, lo que tienes que hacer es asegurante de que eso no puede volver a pasar. Y siendo tres los animales fallecidos, yo me alegré de que le pusieran punto y final por mucha buena pinta que tuviera (aunque no deje de ser una brasa que casi no calienta). La cadena que hace las mejores series del mundo no puede permitirse esos errores de producción. Y nosotros no debemos perdonárselos.

julen dijo...

Hombre Pablo, reitero mi opinión.

La seguridad absoluto es imposible de mantener, y si la mala fortuna ha estado presente y la diligencia también, entonces como decidir si es o no hipócrita cerrar el chiringuito? Es decir, en las carreras de caballos también hay accidentes y por lo general se sacrifican los caballos, de hecho la propia Luck denuncia este hecho con el papel del rollito de Ace.

Si la mala fortuna ha contribuído a las muertes ps,,,¿Que se le va hacer? pero si ha habido mala praxis entonces si sería legítimo cerrar el local.

Tximinoman dijo...

Yo estoy con Pablo, si se muere un caballo puede se casualidad o mala fortuna, si se mueren tres o cuatro ya es que te la suda.

David dijo...

[Pablo de los Rios] pues si, si hay un accidente pues es absurdo cerrar una serie por esto pero si los tres caballos han muerto en tres ocasiones diferentes pues si que ya se le puede acusar a los responsables de negligencia. No voy a comparar a los caballos con humanos pero sería impensable que hubiera 3 accidentes mortales en una serie actual y no se cerrara la serie, uno no pero 3 son demasiados.

Pablo de los Rios dijo...

Julen, ¿me has visto alguna vez en un hipódromo? Pues eso

julen dijo...

No, pero te visto jugando al polo!

De todas formas no dejemos que los accidentes nos distraigan, porque sea como fuera es otra perla de la hbo y sigo creyendo que la suerte ha influído mas que la negligencia.

julen dijo...

Además, insisto, si un caballo se rompe la pierna corriendo en una carrera, es negligencia? Es una consecuencia ergo no a las carreras?

Que los caballos no han muerto pq se les callese un foco encima...

Bosco dijo...

Una lectura interesante: La HBO pierde 35 millones de $ con Luck http://www.deadline.com/2012/05/luck-was-a-35m-stumble-for-hbo/

Pablo de los Rios dijo...

Ciertamente interesante, Bosco. Al final hubieran ahorrado en disgustos y dinero recreando los caballos digitalmente!

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