Crítica de cine: `El Irlandés´

De ronda con el policía más carismático de Irlanda


Nota: 6'5


Lo mejor: el personaje protagonista.
Lo peor: un tipo de humor muy negro que no gustará a todo el mundo.


La primera escena de El Irlandés es la de un coche rojo conducido a gran velocidad por una carretera secundaria. En su interior, cinco jóvenes con la música a todo volumen beben alcohol de varias botellas que van pasándose unos a otros. La cámara cambia de objetivo y nos traslada a un rincón apartado de la carretera donde está aparcado un coche de policía, delante del cual pasa el coche de los jóvenes. El policía ni siquiera se molesta en mirar ni en seguir al coche hasta que se oye un estruendo a lo lejos. Sólo entonces se pone en marcha tranquilamente hasta llegar al lugar del accidente. El coche está volcado, destrozado, y como era previsible, los cinco jóvenes han muerto. Incluso pueden verse un par de cadáveres no muy lejos del vehículo. Con desgana, el policía le toma el pulso a uno de ellos, y tras comprobar que, efectivamente, ha fallecido, le registra los bolsillos. Encuentra una bolsita con pastillas de éxtasis: No creo que a tu mami le gustase enterararse de esto, murmura. El icono del smiley típico del acid house y la heroína invade la pantalla por un segundo. El policía se coloca una de las pastillas encima de la lengua. Qué puto día tan hermoso, exclama mientras contempla el horizonte con semblante grave. Así comienza esta película, acompañada ahora de una melodía típica de western, mientras aparecen las letras grandes y rojas del título.




La ópera prima del director John Michael McDonagh se centra en el excéntrico personaje del sargento de policía, Gerry Boyle (Brendan Gleeson), que se ve obligado a colaborar con un agente norteamericano del FBI (Don Cheadle) para desmantelar una red de narcotráfico asentada en un pueblo irlandés. Como ya indica su título, todo el peso del filme recae en el protagonista, lo que puede considerarse como uno de los aciertos, y a su vez, el mayor defecto que se le puede sacar a la cinta. Pues se trata de una película hecha a medida para su protagonista: un policía corrupto, déspota, racista, ignorante, putero y alcohólico. "El Torrente irlandés", como ya lo han bautizado algunos, aunque este personaje goza de más dimensiones que nuestro héroe patrio; incluso es posible adivinarle cierta ternura gracias a una subtrama relacionada con su madre. El guión, mordaz, fresco y divertido, escrito por el propio McDonagh, también ayuda a alejar convenientemente a esta película del fantasma del cutre anti-héroe made in Spain.


Una de las consecuencias previsibles de que la película se sustente en un personaje, es que con frecuencia, el resto del elenco tiende a quedar algo desdibujado, aunque en este caso, no exento de gracia. Prueba de ello es que el peso cómico de la cinta también se reparte entre el estrambótico grupo de narcotraficantes, debatiendo constantemente sobre filosofía, o el niño caní de la bicicleta, digno de un spin off de Trainspotting. Al igual que los personajes, la trama puede adolecer por momentos de cierta falta de realismo, sin embargo, en el instante en que se consigue sintonizar con el tipo de humor que propone el director novel, este aspecto queda resuelto.


El Irlandés no es más que una comedia negra muy divertida que logra su objetivo. Su director realiza una propuesta irreverente, mediante un personaje políticamente incorrecto que personifica ciertos fallos que McDonagh atribuye a la sociedad irlandesa, además de simbolizar la cada vez mayor falta de confianza del pueblo hacia la autoridad y la clase política. De esta manera, el director hace autocrítica de su país, al mostrar, por ejemplo, el lado más cerrado de una aldea rural de la Irlanda profunda, que se niega a colaborar en el esclarecimiento de un asesinato hablando sólo en gaélico con un policía estadounidense. Los prejuicios contra lo extranjero están a la orden del día, mostrando racismo por doquier, no sólo hacia los ingleses, sino también hacia los norteamericanos, rumanos, negros o sudamericanos. La ignorancia de un país que se hace evidente ante el choque de culturas que plantea el director. Con sólo un cortometraje a sus espaldas y este nuevo filme, John Michael McDonagh se convierte en un nuevo referente a tener en cuenta en el panorama cinematográfico irlandés e internacional.

Noticias relacionadas



blog comments powered by Disqus

1 COMENTARIOS:

Paulo Kortazar B. dijo...

Yo la veré porque por lo que dices es bastante Irvine Welsh. Bueno en realidad, la veré porque está rodada en Galway, y punto.

Publicar un comentario

Deja tu comentario, que somos pocos y cobardes...

 
Ir Arriba